Dicen que no hay mal que por bien no venga…
Toda mi vida tuve “obsesión” por decorar espacios, entraba a una casa, miraba todo y automáticamente pensaba… ahí pondría una planta, esa pared la pintaría de tal color, ahí pondría un mueble, etc. pero por esas cosas de la vida no le presté atención a esa pasión.
Años más tarde, bastantes, cuestiones que no vienen al caso, pero que no fueron de las más lindas, me abrieron las puertas para convertir esa pasión en mi profesión. Desde ese 2016 que estudio todo lo referido al diseño de interiores para poder ayudar a mis clientes a tener la casa que sueñan, con pasión, honestidad, claridad y mucho amor.